miércoles, 3 de octubre de 2007

Cuando el piloto nos dijo que aterrizábamos en Valencia, pensé que estaba loco. Despertaba pero seguía dormido: mirando por la ventana me parecía que el avión circulaba por la avenida de Mayo, y que giraba para tomar Corrientes. Quería decirles que había un error, pero confiaba en que se darían cuenta en seguida, antes de chocar contra el Obelisco. El vaho del avión impedía ver bien el exterior, yo asumí que caía la niebla sobre Buenos Aires, mi cobijo loco durante mes y medio.

A dos días del regreso, aún me consume la nostalgia. Muy tanguero. Ganas de reír, río, ganas de llorar, lloro. Bue, ya está de tanta pena. Pero está bueno soñar. Gracias, Baires.

lunes, 1 de octubre de 2007

Predictibilísimo en Milano

La cosa es así: salgo de Buenos Aires Ezeiza a la una del mediodía. Me he levantado a las 8 am, después de dormir poco porque había que aprovechar la última noche bonaerense (por el momento): cenamos asado y tomamos una quilmes en Corrientes y Avenida de Mayo, cerca de casa. Como vuelo al mediodía, no duermo. En el avión veo cuatro películas que la taquilla califica de maravillosas; aunque me parecen todas la misma, las disfruto.

Se me va haciendo la hora de dormir. Son las dos de la madrugada en mi reloj, pero ya estamos aterrizando. En Milán, Italia, son las 7 am. Tomo un café espresso, compro cigarrillos y una guía della città. Tomo otro exprés, el que lleva al centro.

Debe ser el sueño. Habiendo dormido poco la noche anterior, a las 9 am hora europea, llevo sin dormir 21 horas. Es tal vez por el cansancio, pero Milano me impresiona negativamente. La inflexión en mi paso de América del Sur a Europa me resulta violento: Milano es Muy Europa, signifique lo que signifique eso.
Una idea me asalta, en forma de sensación, me horroriza: TODO es predecible aquí. Después del caos argentino Milano se me antoja aburrida, demasiado limpia, demasiado perfecta. Incluso las semi-ruinas del Castello Sforzesco me parecen brillantes, nuevas, extremadamente decorativas: la vieja europa es una reliquia de aparador, un museo resguardado del polvo para siempre.

Tal vez es el cansancio. Milano es bella, y lo confirmo a cada paso, pero todo el día me llamará la atención el silencio y la paz que soporta el centro urbano. Los tranvías se deslizan como en un sueño, los autobuses apenas tosen y los novísimos y abundantes motorinos son joyitas móbiles. Hay mucho biciclista; algunos usan máscaras para protegerse del humo imperceptible. Buenos Aires vibra, en sentido literal, todo el tiempo: cuando uno de los metros pasan bajo el asfalto, cuando tres autobuses circulan juntos, cuando un grupo de argentinos celebra el gol de algún camarada en el exilio.

Aquí incluso los grupos de japoneses, que a duras penas se encuentran en Buenos Aires, resultan predecibles, como de casa, una imagen tranquilizadora del confort primermundista: parte del mobiliario urbano, podríamos decir.

Si este tránsito me sirve de algo es para ver que Borges tenía razón: los argentinos hablan español, pero son italianos. Mi comida es una milanesa (precisamente) aderezada con limón, como la comían en mi última casa, y cuando hablan dicen "posta", "en serio", como los argentinos. Los argentinos como los italianos. En Milano se circula bien, pero es un tópico muy común criticar -incluso en España- la manera kamikaze que los italianos tienen de conducir: en Buenos Aires los autos nunca paran, ni cuando tienen rojo frente a una senda peatonal, sino que intentan esquivar a los viandantes sin desacelerar la marcha. También el empedrado de Milán, y los farolitos que cruzan con cables algunas calles, me recuerdan a Baires, al barriecito de San Telmo. Y la gente se santigua, todavía, al pasar frente a las iglesias, como en Argentina. ¡Ah! ¡Y está Vietato Fumare en todos lados!

No estoy todavía en Europa, estoy demasiado en Europa. Siento que acabo de entrar en un quirófano, tal es la limpieza: supongo que lo siguiente es que me operen de algo.

Me acuerdo de Sandra, una mina maravillosa con la que compartí un viaje en micro, el 3 de septiembre, de La Plata a Buenos Aires. Estaba encantada de que visitara Argentina, y contenta de poder contar su reciente paso por Europa; aunque no me sorprendió, no pude evitar la carcajada cuando me explicó lo organizado que le parecía todo, dijo, en el Sur de Italia. Quilombo, me falta el quilombo ( 2. m. vulg. Arg., Bol., Hond., Par. y Ur. Lío, barullo, gresca, desorden.).


Corso de Buenos Aires, esquina Piazza Oberdan. Un trocito de casa, en casa.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Vietato fumare

Odio Buenos Aires, qué ciudad absurda, no se puede fumar en ningún bar, resto, boliche. Odio, cómo odio Buenos Aires, sus avenidas ruidosas, las neurosis de sus gentes, lo rutinario de su cocina... las ínfulas de grandeza que se da esta urbe que aspira a ser europea y que queriendo ser todo no es nada, nada más que ella.

Auténtica. Impredecible. No odio Baires. Al contrario, he llegado a amarla. Sólo me duelen, como dice el tango, los dolores del por siempre que hoy murió. Se me acaban los días. Pero no quiero postergar la marcha: ¿a qué sufrir en una semana en lugar de ahora? Intentaba pelearme con ella, con la ciudad, insultándola. No me sale y, además, en cierto sentido, vengo peleándome con ella desde que llegué: y creo que ambos, Capital y yo, sacamos el mismo placer de la lucha. El gusto del roce, la fricción, como un amigo del que se adora hasta su mal carácter.

¿Qué voy a extrañar más? Obvio que a la gente. Gente linda, gente amorosa. Gente chiflada, gente piantada. Los sonidos. Buenos Aires, que no entra por los ojos sino por el oído. Buenos Aires es una experiencia psicológica que requiere mucho esfuerzo físico para ser aguantada. Si uno vence, ama.

Así que, después de la carrera, lo peor que puedo decir de Buenos Aires es que está prohibido fumar en los espacios públicos, por Ley 1.799, de control del tabaco de la ciudad autónoma de Bs. As.- . Gracias, quédese con la vuelta.

Geografía de las fotos: L.N.Alem, Independencia y Perú, Plaza Francia, Cabildo, Bosques de Palermo, Puerto Madero, Giuffre, Corrientes, Santa Fe y Junín; 9 de Julio.


Esta ciudad está embrujada, sin saber... por el hechizo cautivante de volver.
No sé si para bien, no sé si para mal, volver tiene la magia de un ritual. Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser... ¡Me reconozco en la costumbre de volver!
Al reencontrarme en mí, al valorar después, las cosas que perdí, ¡La vida que se fue!

Llegué y casi estoy, a punto de partir... Sintiendo que me voy, y no me quiero ir.
Doblé la esquina de mí misma, para comprender,
¡que nadie escapa al fatalismo de su propio ser!
Y estoy pisando tus baldosas, ¡floreciéndome las rosas por volver!

Esta ciudad no sé si existe, si es así... ¡O algún poeta la ha inventado para mí!
Es como una mujer, profética y fatal, ¡pidiendo el sacrificio hasta el final!


Pero también tiene otra voz, tiene otra piel;
y el gesto abierto de la mesa de café...
El sentimiento en flor, la mano fraternal
y el rostro del amor en cada umbral.


Ya sé que no es casual, haber nacido aquí y ser un poco así...
triste y sentimental.
Ya sé que no es casual, que un fueye por los dos,
nos cante el funeral
para decir... ¡Adiós!

Decirte adiós a vos... ya ves, no puede ser.
Si siempre y siempre sos ¡UNA RAZóN PARA VOLVER!


Siempre se vuelve a Buenos Aires a buscar
esa manera melancólica de amar...
Lo sabe sólo aquel que tuvo que vivir
enfermo de nostalgia...
¡Casi a punto de morir!

Siempre se vuelve a Buenos Aires. Música de Astor Piazzolla, letra de Eladia Blázquez

viernes, 28 de septiembre de 2007

Asiento disentir antes de que me entierren (Recoleta 2)

En el centro cultural de Recoleta, un núcleo bastante movido de muestras y eventos, en una de las zonas más caras de Buenos Aires. Curiosamente, el suelo más caro de la Argentina está en el cementerio, Recoleta, que lidia pared con pared con este centro cultural. Entre los muertos ilustres del cementerio están las escritoras Ocampo, Evita, Sarmiento, y otros padres y madres de la Patria.

Pero hay que darse prisa, porque la muerte acecha, en disentir, parece decirnos el luminoso que recibe al visitante de este centro totalmente gratuíto; hay un montón de gente valiosa, aún muy viva, en el país. Durante este mes las exposiciones más "grosas" son una macro muestra de vídeo arte, la celebración de los 40 años de Les Luthiers (como grupo, ¡eh?), una exhibición del arte gráfico de Tute y el festival electrónico Onedotzero, en el que mi amiga Natalia Garagiola participará el día 30 creando en vivo las visuales de Miniröcke.

Más info en:
http://www.onedotzero.com.ar/2007/localshowcase_get.asp?i=17 [onedotzero] y
http://www.tutelandia.com.ar/ [la site de Tute, que ahora se suma a mi conocimiento de los genios argentinos del mundial humor gráfico: Quino, Fontanarrosa -recientemente dejó de colaborar con Les Luthiers como escritor por haberse, él sí, muerto-, Maitena y Liniers, entre tantos otros fundamentales].

PD: http://fierro.wordpress.com/
PD2: http://www.centroculturalrecoleta.org/

¡Dense prisa!

miércoles, 26 de septiembre de 2007

El patio de la escuela

Kirchner, el presidente de la nación, está en Nueva York, atendiendo a la reunión de líderes mundiales que se dan cita en la ONU estos días de septiembre. Su esposa, Cristina, Kristina (Fernández) Kirchner, también anda por Manhattan. Se reúne principalmente con empresarios, como ha hecho estas semanas pasadas en España, Alemania y Francia. En NY también está ahora el ministro de transportes, aunque ha anunciado que adelantará su regreso para hacer frente a los paros sindicales del Subte.

Macri, el futuro alcalde de Buenos Aires, está en Madrid. Se entrevista con Gallardón y Aguirre, atento a las evoluciones de la capital española, porque quiere trasladar las obras del metro y la M-30 a su ciudad. No sé cómo advertirles, mientras nuestro ex, Aznar trabaja como asesor de empresas estadounidenses que desean invertir en terrenos argentinos.

Macri no asumirá el cargo hasta diciembre; la presidencia de Kristina está todavía pendiente de las elecciones de octubre, pero la mina se pasea por todo el planeta habiendo asumido que no hay opción a que ella no sea la futura máxima dirigente de la república. Todo el mundo lo da por sentado.

Igual los argentinos van a votar. Están obligados a ello, so pena de multa. Una cartillita indica cuántas veces ha votado cada ciudadano: sólo quedan exentos de este derecho obligatorio aquellos en edad avanzada. El día anterior a las elecciones se veda la venta de alcohol en todo el país: como las elecciones caen en domingo, los argentinos hacen acopio de alcohol dos días antes para pasar la noche del sábado.

¿Se anestesian? No veo que echen de menos, no demasiado, a los líderes -y aún no líderes- que yiran (vagan) ahora por el mundo. No esperan toda la atención de los padres, y madres, de la patria.

PD: En opinión de una amiga la situación está bárbara; es como cuando en la escuela el profesor no viene y los nenes tienen libre. Uno no aprende, pero la pasa bien. De última, está más tranquilo.

PD2: Sean como sean las cosas en apariencia, lo cierto es que Argentina tiene una tradición democrática de casi dos siglos. Las comparaciones, claro, son odiosas. El patio de mi casa...

PD3:


lunes, 24 de septiembre de 2007

Reinas

Todas las mujeres somos reinas, dice una conductora de programa de tele en “Metro En Vivo”. Presentan el libro “Reinas”, del que sortearán, entre las televidentes que colaboren con un llamado, cinco ejemplares acompañados de una chocolatina: “quiero comerme el chocolatito, pero no, que llegó la primavera, va a venir el verano, y hay que ponerse la malla”. La tipa pasa los sesenta, naturalmente, sin los arreglos estéticos casi obligatorios en la Argentina. Tal vez esté operada y pase en realidad el centenario.

Habla del libro: “Todas somos reinas, cada mujer es una reina; reina sos vos, que juntás cartones para dar de comer a tus hijos; y vos, secretaria ejecutiva, sin la que el jefe no puede hacer nada; y vos sos reina, la abuelita, a la que ya llegó la hora de descansar pero tenés que quedarte cuidando a los nietos”.

Sin palabras. La mujer se somete al varón en casi todo el mundo. Acá en Argentina todavía está contenta por ello, su feminidad se intensifica cuando el hombre le abre una puerta, sin saber que le están cerrando otra. Excepto, claro, Kristina.



sábado, 22 de septiembre de 2007

Lago en los Bosques de Palermo

Este día compartí mucho y bueno: sol, sandwiches, cariño, paseos, conversación, risas, gaseosas, amigos. Ahora lo guardo para mí. Como la foto, no requiso retoques.